A medida que paso más tiempo en diversas partes de nuestras comunidades, veo de primera mano cómo cada una tiene su propia historia, carácter y prioridades. Y estamos comprometidos a apoyar a las comunidades a las que servimos, no solo suministrando energía confiable, sino también invirtiendo en proyectos que reflejen lo que más les importa a sus habitantes.
Un ejemplo de ese compromiso es nuestra asociación con Jardín 31, una organización sin fines de lucro dedicada a transformar espacios sin uso en jardines prósperos que nutren tanto a las personas como a las comunidades. En la Preparatoria Alta Vista, voluntarios y estudiantes trabajan codo con codo para limpiar parcelas descuidadas, construir bancales elevados y crear espacios coloridos y acogedores. Estos jardines no solo cultivan verduras, sino que también enseñan a los niños de dónde provienen los alimentos, fomentan el desarrollo del carácter y brindan oportunidades para que los vecinos conecten.
Jardín 31 fortalece a las comunidades mediante la agricultura sostenible y la formación profesional. La organización empodera a jóvenes en riesgo y exconvictos para que creen sistemas alimentarios que promuevan la independencia y la resiliencia.
Gracias a la Beca de Campeones Ambientales de SDG&E y al apoyo de voluntarios, ayudamos a ampliar los programas de capacitación agrícola y agronegocios para jóvenes, así como a aumentar el acceso a productos frescos a través de la Cooperativa Foodshed. Juntos, creamos aulas donde los estudiantes aprenden habilidades para la vida, las familias acceden a alimentos saludables y las comunidades se fortalecen.
Programas como este nos recuerdan lo que es posible cuando colaboramos con organizaciones sin fines de lucro, escuelas y líderes locales que comparten nuestra visión de una región más saludable y resiliente. Me inspira la pasión del equipo de Garden 31 y de los estudiantes que están transformando sus instalaciones escolares en una fuente de orgullo y oportunidades.