La primavera invita a rutinas más relajadas y nuevos comienzos. También es el momento perfecto para realizar pequeños ajustes que te ayudarán a sentirte más cómodo, consumir menos energía y, de paso, reducir tus gastos mensuales de electricidad.
Desde la forma en que abres las ventanas hasta cómo aprovechas los momentos cotidianos; aquí tienes algunas maneras sencillas de poner esa mentalidad en práctica:
Deja que entre la brisa : En días templados, el aire fresco puede sustituir a los ventiladores o al aire acondicionado. Prueba a abrir las ventanas de dos en dos. Esto ayuda a que circule la brisa por la casa y a refrescar los espacios interiores de forma natural.
Olvídate del calor y aprovecha el sol : el sol de primavera no es solo para exteriores. Si tu lavavajillas lo permite, omite el ciclo de secado con calor. Los platos se secan perfectamente con el calor que ya tienen.
Despeja el espacio para la circulación del aire : La limpieza de primavera también puede ayudarte a ahorrar energía. Las alfombras pesadas o los muebles voluminosos pueden bloquear las rejillas de ventilación y ralentizar la circulación del aire. Un pequeño cambio de lugar, como levantar o mover algunos objetos, puede facilitar la circulación del aire y mejorar el confort en el interior.
Usa mosquiteras para refrescar el ambiente : Las mosquiteras limpias facilitan la circulación del aire. En las tardes más cálidas, rociarlas ligeramente con agua antes de abrir las ventanas proporciona un sutil efecto refrescante gracias a la brisa; no necesitas aire acondicionado.
Para obtener más consejos sencillos sobre cómo ahorrar energía, visite sdge.com/SimpleSteps.
El ahorro real obtenido en cada caso puede variar y depende de factores como la ubicación geográfica, las condiciones climáticas, el equipo instalado y los índices de consumo. La implementación de múltiples medidas de ahorro energético no garantiza necesariamente un ahorro acumulativo.